
Al entrar en el área de Grecia de Terra Mítica encontramos una fortaleza, que representa el palacio de Minos, donde se halla el Laberinto del Minotauro. Es una atracción interactiva en la que tendremos que tener buena puntería. Los visitantes recorren el laberinto montados en un carro de hasta 6 ocupantes. Cada uno dispone de una pistola láser para acabar con las amenazas que encontrarán en su camino hasta llegar al temido Minotauro, al que, imitando a Teseo, deberán derrotar para salir del laberinto. Hay dianas luminosas, que al ser disparadas, otorgan distinta puntuación al jugador según su nivel de dificultad. El interior se divide en salas donde encontramos infinidad de seres mitológicos. Es una atracción perfecta para toda la familia y para retar a tus amigos. Pero, ¿cuál era la leyenda del Minotauro?
Teseo y el Minotauro

En la Antigua Grecia, la isla de Creta estaba gobernada por el rey Minos, cuya rivalidad con Atenas era evidente. En la ciudad de Cnosos se levantaba su palacio. Minos llegó a gobernar con ayuda de Poseidón, quien le regaló un maravilloso toro blanco. En vez de sacrificar este magnífico toro, Minos intentó engañar a Poseidón escondiéndolo en su rebeño y sacrificando otro. Pero el dios del mar se dio cuenta y castigó a Minos haciendo que su mujer, Pasifae, se sintiera atraída por el toro. Gracias al ingenioso Dédalo, quien construyó una vaca en cuyo interior se escondió la reina, Pasifae yació con el animal.

De esta unión nació el Minotauro, mitad hombre y mitad toro, cuya furia y voracidad eran implacables. Según fue creciendo, el monstruo se fue haciendo más incontrolable, por lo que Minos ordenó a Dédalo que construyera un laberinto en el palacio para encerrar a la bestia.
El hijo de Minos, Androgeo, fue asesinado en Atenas tras ganar una competición olímpica, por lo que el rey cretense declaró la guerra a la ciudad. Tras conquistar Megara, logró hacerse con el control de Atenas, imponiendo a la ciudad un tributo peculiar: 7 varones y 7 doncellas cada 9 años (anualmente, según otras fuentes), que servirían de alimento al Minotauro. Los jóvenes eran encerrados durante días en el laberinto hasta que se encontraban con la bestia.

Se cuenta que en el tercer tributo se ofreció voluntario el héroe Teseo, hijo del rey de Atenas, Egeo. Al llegar al Creta, Ariadna, hija de Minos, se enamoró de él e ideó un plan. Le ofreció un ovillo de hilo y una espada: Teseo ató un extremo del ovillo a la entrada del laberinto y lo fue desenrollando hasta encontrarse con el Minotauro. Con la espada consiguió vencerle, y gracias al ovillo, consiguió salir del laberinto. Ariadna huyó con Teseo de regreso a Atenas, pero el héroe la abandonó en la isla de Naxos.
Teseo había acordado con su padre que su barco traería el velamen blanco si había tenido éxito. Pero con la euforia de la victoria se olvidó de cambiar las velas. Egeo, al ver las velas negras, pensó que su hijo había muerto y desesperado se arrojó al mar, que desde entonces lleva su nombre.

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